miércoles, diciembre 09, 2009

El misterio del cortador de pizza desaparecido

Sherlock Smurf se inclinó sobre su compañero y ayudante, L. von Cat, que aún dormía, y le dijo:

- Vamos amigo mío! ¡Hemos de ponernos en marcha inmediatamente! Desayunese rápido, un coche nos espera en la puerta.

Minutos después, ambos se dirigían velozmente a su destino. Destino que por cierto, von Cat ignoraba, como así se lo hizo saber a su acompañante con una mirada reprobadora.

- ¡Oh, cierto! - se excusó Smurf. Mis disculpas, amigo mio. Desdoblando un ejemplar del diario de la mañana, le mostró excitado la portada. Lea, lea. Aquí es donde nos esperan. No exagero un ápice si le digo que este caso será uno de los más interesantes en los que hemos tenido ocasión de participar, von Cat. Recuerde lo que le digo - exclamo con una sonrisa.

Von Cat hizo un ademán, dando a entender que aún tenía demasiado sueño para adentrarse en la prosa recargada del periódico, lo que llevó a Smurf a leer en voz alta la noticia que tanto lo había alterado.

Smurf volvió a doblar el periódico y se sumió en un silencio meditabundo, mecido por el movimiento del coche de caballos.

Al cabo de unos minutos, el carruaje se detuvo y ambos amigos descendieron. Mientras von Cat observaba con atención a su alrededor, Sherlock Smurf se dirigió con paso decidido al número 3, donde el dueño de la casa esperaba, visiblemente alterado.

Después de las presentaciones de rigor, Smurf pidió ser conducido a las dependencias del cortador de pizza, y los tres se encaminaron a la cocina. Un breve reconocimiento de la cristalera que daba a una pequeña terraza reveló que la tierra, seca por la ausencia de lluvías durante los últimos días, no presentaba huellas que sirvieran de interés.

- ¿Y dice usted que nunca abandonaba esta zona de la casa?
- Así es. Nunca estaba fuera de aquí.
- ¿Cuando fue la última vez que lo vieron? - preguntó Smurf.
- El pasado lunes, creo recordar - respondió el dueño de la casa, rascándose pensativo la barbilla. Apenas le vimos unos minutos. El tiempo justo para que realizase su trabajo. Como comprenderá, cortar una pizza tampoco demora tanto.
- Comprendo, comprendo. - asintió Smurf.
- Brufff.. - murmuró von Cat.
- ¡Oh, por supuesto amigo! - exclamo el detective. Eso es algo que se da por sabido.

Mientras el dueño de la casa mostraba a Smurf donde solía acostarse el cortador de pizzas, su compañero dedicó unos momentos a revisar la cocina, prestando especial atención a los pequeños huecos entre muebles, en busca de alguna pista...

- Miaow - masculló von Cat.
- ¡Vaya! - murmuró Smurf agachándose. Eso lo cambia todo... 
- ¿Qué? ¿Qué ocurre? - preguntó intrigado el dueño de la casa.

Sherlock Smurf se incorporó, mostrando a su interlocutor la palma de su mano, donde descansaba un pequeño pedazo de pimiento rojo.

- ¿Puede decirme que significa esto? - inquirió duramente Smurf.

La turbación del propietario era más que evidente. Von Cat esbozó una sonrisa de triunfo, intercalando varios bufidos de aprobación.

- Este pimiento parece haberse caido de una pizza... Pero el suelo está limpio. De hecho, no debe hacer ni dos días que ha sido fregado. ¿Cómo explica esto entonces si, tal y como nos ha dicho, la última vez que vió a su cortador de pizzas, fue hace más de una semana? preguntó el detective con mirada acusadora.

- Bueno.. Usted ya sabe.. No siempre se utiliza el cortador.. A veces, un cuchillo grande... - balbuceó el dueño.

Smurf suspiró.

- Von Cat, será mejor que nos marchemos. Nada más podemos hacer aquí, dijo mientras se encaminaba a la puerta, seguido de su compañero. Esto ha sido una total pérdida de tiempo.

- Pero oigan, esperen! ¿Qué puedo hacer yo?

- Le recomiendo, señor mío, cortó secamente Smurf, que se busque un nuevo cortador de pizza, y está vez se preocupe más por saber en todo momento su paradero.

- Bruffff, añadió von Cat.

- Elemental, querido amigo, convino el detective.

El frío de la calle envolvió a los dos amigos, que se apresuraron en introducirse en el coche de caballos que aguardaba. Mientras el acompasado vaiven los conducía de nuevo a la caldeada habitación que compartían, Smurf repasaba mentalmente los pormenores del caso, mientras maldecía el tiempo malgastado de forma tan poco productiva. Cuando su mirada se poso en su compañero, éste había desmenuzado con sus uñas el ejemplar del diario de la mañana, y las pequeñas tiras de papel que antes fueron la portada se deslizaban, lentamente, del asiento al suelo del carruaje...

5 comentarios:

Vainica Doble dijo...

Pobre Smurf, con lo que fue el y lo que le hacen investigar ahora...

Pegasus dijo...

La crisis hija, que hay que coger lo que salga... :-P

CHANLEETO dijo...

Desde la abarrotada terraza del café "Le Blanc Ourse" el Profesor Piticly disfrutaba discretamente de una inmejorable panorámica de "Mary Blanchard Place". Los tenues rayos de sol que llegaban del encapotado cielo resaltaban su magnífico traje blanco y en el aire flotaba intenso aroma del humeante café que le esperaba en la mesita junto al ejemplar matutino del "THE DAILY NEWS".

Sólo hacía unos minutos que había presenciado la apresurada marcha de Sherlock Smurf y su acompañante y, aunque le contrariaba el hecho de haber tenido que reprimir sus instintos primarios de atacar a su odiado enemigo L. von Cat, aún saboreaba la oleada de placer qué le inundó al comprobar que abandonaban tan rápidamente la investigación de la misteriosa desaparición.

Deslizó su mano derecha hacia el bolsillo interior de su chaqueta para comprobar que su contenido permanecía oculto. No pudo reprimir una sonrisa de íntima satisfacción al sentir en la punta de sus dedos el rugoso tacto del mango del cortador de pizzas.

-Guaaaau!- Pensó.

Anónimo dijo...

ESo es que tenéis algún colega un poco zorro.

De todos es sabido que von Cat siempre ha sido más culto, refinado e inteligente que el tal Smurf. Menudo fraude éste.

Pegasus dijo...

Hombre, yo cuando viene ese colega "un poco zorro" suelo estar pendiente de ver si trae mochila o no, para hacer inventario una vez se ha marchado..

El día de autos, no note la falta de nada, aunque todo puede ser... ;-)