viernes, septiembre 10, 2010

Juego de las diferencias

Después de una semana infernal, no tanto por trabajo sino por movidas externas, por fin tengo un rato para darle a la tecla, y plantear una cuestión que tengo pendiente desde hace días, a raíz de una "conversación" en el muro de un amigo de Instituto.

Realmente, la cuestión viene de antes, pero por acotar fechas, nos vale con esa.

Os planteo el típico juego de las diferencias. Sé que normalmente son 7, pero también suelen buscarse entre dos elementos. Como aquí os voy a poner 3, podéis sacar las que queráis.

Primer elemento

Leda era la esposa de Tindáreo, rey de Laconia en Esparta, quien se había refugiado en reino de Testio, padre de Leda, tras ser expulsado de Lacedemonia. Luego de casarse, y gracias a Hércules, Tindáreo recuperó su reino y ocupó su trono junto a su mujer.

Leda era una mujer muy bella, tanto que el propio Zeus la deseaba. Un día, mientras caminaba junto al río Eurotas, se encontró con un hermoso cisne que escapaba del ataque de un águila. Lo protegió y se dejó seducir por éste, que no era otro que Zeus transformado. Esa misma noche, Leda también se unió a su esposo. Como consecuencia, puso dos huevos: de uno nacerían Polúx y Helena (famosa por, según cuentan, motivar la guerra de Troya), hijos inmortales de Zeus; del otro, Cástor y Clitemnestra, hijos mortales de Tindáreo.

Segundo elemento
En el reino superior de Asgard, los Dioses estaban intranquilos. Su hogar no tenía murallas para protegerse de los enemigos, así que cuando apareció un jinete y se ofreció para construir una muralla, le escucharon sin vacilar.
— Será una gran muralla —les dijo,— una barrera contra los enemigos. Dentro de dieciséis meses, vuestras preocupaciones habrán terminado.
— ¿Y cuál es su precio? —preguntó Odín el sabio.
— Tan sólo la diosa Freya —contestó el desconocido—. Y también el Sol y la Luna.
Los dioses se enfurecieron, y habrían echado al hombre fuera de Asgard por atreverse a pensar que la hermosa Freya podía cambiarse por un trabajo de albañilería. Pero Loki (uno de los dioses) replicó:
— Si podéis edificar la muralla en seis meses, trato hecho. —Y a los demás dioses les susurró— En seis meses tan sólo podrá construir la mitad, pero al menos ésta nos saldrá gratis.
El constructor miró a Freya, la cual se bañaba en lágrimas de oro, y accedió, siempre y cuando que le permitieran utilizar su caballo. Durante el invierno, el extranjero trabajó, y junto a su caballo acarreó suficientes piedras para levantar una gran muralla alrededor de Asgard. Al acercarse el verano, el desastre era inminente para los dioses, pues estaba a punto de concluir la edificación.
— Te creías muy listo, Loki —le dijo Odín—. Tú nos metiste en esto y a ti te toca sacarnos. No podemos permitir que Freya se case con ese albañil, que debe de ser un gigante disfrazado. Y, sin el Sol y la Luna, no vale la pena vivir. Así que ¡Haz algo!
Loki reflexionó y dijo:
— Sin el caballo, no podrá transportar las piedras para finalizar su trabajo.
Loki tenía la facultad de cambiar de forma, y aquella noche, disfrazado de hermosa yegua, se llevó con engaños a Svadilfari, el caballo del constructor. Al darse cuenta de que no podría acabar a tiempo su trabajo, el constructor montó en cólera, cayéndosele el disfraz y revelándose como un gigante, enemigo de los dioses. Thor, hijo de Odín, y el más fuerte, fue al encuentro del gigante y pagó al constructor con un martillazo de Mjolnir en la cabeza. En cuanto a Loki, cuando pensó que aparecer por Asgard no implicaba peligro alguno, volvió preñado como yegua y dio a luz a Sleipnir, un extraño caballo de ocho patas. Loki regaló aquél caballo a Odín, diciéndole:
— Ningún caballo igualará la velocidad de éste. Él te llevará por mar, tierra y aire, también a la Tierra de los Muertos y de vuelta aquí.
Tal como Loki prometió, Sleipnir nunca falló a su nuevo amo, Odín.

Tercer elemento
Creo que no hace falta desarrollar mucho el tercer elemento, ¿no? Quien más, quien menos, conoce la historia de la Virgen María, José, Jesús y la Paloma.

Como os propuse al principio, creo que el juego de las diferencias puede arrojar conclusiones interesantes, ¿no os parece?

2 comentarios:

La gata dijo...

Umhhhhh, interesante reflexión!!! Nunca lo había pensado... pero tienes mucha razon.
Al final, si lo analizamos, todas las mitologías y religiones tienen elelmentos comunes. AL fin y al cabo, son creaciones que inventaron los hombres para dar explicación a determinadas cosas que escapan a su entendimiento.

Y, obviamente, unas y otras se retroalimentan... es inevitable!!
Saludos!
PD: Ya sé de dónde viene el nombre de tu gato... Por cierto, está ya mejor??? espero que sí!

Anónimo dijo...

Sea como fuere los dioses siempre andaban chingando y dando por culo a los mortales.