viernes, abril 23, 2010

La rueda de la fortuna

No, no hablamos del concurso de la tele. Que, por cierto, no sé yo que les pasa a los que van. Que una cosa es que el regidor les diga que hay que darle emoción y que tienen que tardar, pero si la pregunta es "compañero de don Quijote" y con el panel tal que así

Sanch. Panza 

seguir diciendo Ay Jorge, es que me falta la primera palabra. No lo veo, no lo veo... canta un poco bastante.. En fin. Allá cada uno con sus tiradas de ruleta y sus cosas.

A lo que vengo, vengo.. Hablábamos de la otra rueda. ¿Y por qué nos da hoy por ahí? Pues porque una vez más se demuestra que la vida, la mia, la tuya, la de cualquier pitufo de infantería, es cabrona y va a su bola. Y que si resulta que durante una época le caes bien, porque le has dicho ojos verdes tienes y resulta que si, que los tenía verdes, y grandes, y es agradecida, entonces.. entonces deja de llover justo cuando sales tú de casa. Y te enteras de a qué huelen las nubes, y los niños dejan de decirte señor, ¿me dice que hora es?

Todo esto viene porque en este momento yo debo ser como el bicho amarillo de la derecha, es que está subiendo por la rueda. Os cuento:

Hará cosa de unos años, más de 2 pero menos de 4, me hice una tarjeta American Express. ¿Por qué? Bueno, porque era gratis. Con ese motivo ya habría bastado, pero es que además, no tenía limite de gasto. Y, como todo el mundo sabe, gratis y sin límite son, seguramente, las dos palabras que garantizan la compra de cualquier cosa, en cualquier sitio, y en cualquier idioma... Es así, no le demos más vueltas..

En fin. Que después de hacerme la tarjeta, no la usé nunca. (Si, esto también es algo que suele ir asociado al gratis y al sin limite, pero no es ahora momento de ahondar en ello). El caso es que una vez pasó el primer año, las amables gentes de American Express me mandaron una carta, donde me pedían 70 leuros para seguir disfrutando (nótese la ironía) de los beneficios de mi tarjeta. A lo que por supuesto, respondí diciendo que uno es un pitufo de letras, pero que para saber que pagar 70 euros por nada es tontería, llegaba. Con lo que se canceló la tarjeta, y yo directamente archivé el caso entre otras muchas compras inútiles que he ido efectuando a lo largo de estos años.

Pero por lo visto, las amables gentes de AE no se habían olvidado de mi. Esta semana, y para mi sorpresa, recibo una carta que me dice que han anulado mi cuenta (¿tenía yo una cuenta con esta gente?) y que tengo un saldo positivo de 70 euros (¿ein?) y que llame para regularizar la situación (¿ein? ¿ein?). Y como en la carta decía saldo positivo, y positivo no es negativo, que ya lo dijo muchas veces el bueno de Van Gaal, llamé.

¿Resultado? Pues por lo visto, la tarjeta era gratis, porque me regalaban el primer año de cuota. Al cancelarse la cuenta, y no haber realizado ningún gasto, esos 70 euros se quedaban ahí, por lo que me pedían datos bancarios para realizar la transferencia.

Y por eso decía al principio que la vida tiene estas cosas. En Abril de 2009, tal y como estaban las cosas, seguramente me hubiesen llamado del American Express para decirme que se había cancelado la cuenta, y que tenía unos gastos de mantenimiento pendientes que ascendían a esos 70 euros. Pero un año después, como resulta que me pilla en la parte de la subida de la rueda, me llaman para dármelos.

Ganas me dan de volver a jugar al Euromillón...

2 comentarios:

Griselda Pelirroja dijo...

Si tienes pensado comprar lotería, ¡cómprame un décimo a mí también!

Pegasus dijo...

No te preocupes, que si compro, será para repartir.. A ver si así pasamos todos de eso de la crisis, y nos podemos dedicar a la vida contemplativa. :-P

Por cierto, soy mucho más zángano que tú.. Leo tu blog, pero no comento.. :-S