miércoles, septiembre 20, 2006

Reflexionando (y cerrando tema Interrail)

A veces uno se queda, o al menos yo me quedaba, sentado en la terraza de alguna ciudad que no es la nuestra, viendo pasar gente a la que no conoces, ni te conocen, intentando adivinar de donde vienen, con que propósito caminan..

Me gusta eso, esa sensación de impunidad, de invisibilidad que dan las ciudades ajenas, donde nadie te mira, donde no esperas encontrar a un conocido... Esa es la grandeza, la búsqueda, la posibilidad de encontrar a quién será un amigo en el próximo tren, la próxima ciudad, la siguiente habitación...

Yo viajo, al igual que aquellos que he conocido durante este mes, y también durante el tiempo que caminé y bebí chocolate caliente en Dublín, para conocer.

Conocer, desde el convencimiento de que conocer es conocerse, ubicarse dentro del mundo, en relación a él.

Viajo con la intención de llenarme los ojos de cosas nuevas, de olores nuevos, de lugares que extrañar, de personas a quien recordar con una sonrisa.

Sólo el viajar, el experimentar lugares y costumbres nuevas, nos enriquece realmente, nos abre puertas dentro de nuestra mente, derriba nuestros prejuicios, dinamita nuestras barreras, y las de los otros.

Sólo después de deambular perdido en una ciudad extraña en idioma y rincones, sólo entonces seremos capaces de ponernos en la piel de quien deambula por nuestras calles. Y apreciar el valor que supone el hacerlo.

Unicamente después de contemplar otros atardeceres, podemos valorar los nuestros; apreciarlos, compararlos, enorgullecernos, hacerlos realmente de nuestra propiedad. Y si después regresamos a casa, y seguimos pensando que nuestro pequeño rincón del mundo es el más bello, el más cálido, el que nos hace más felices, será una opinión tomada desde el conocimiento, y la aceptación, de que para otros, hay rincones igualmente bellos y cálidos.

Y ser capaces de relacionar banderas e himnos con una comida, un olor, un recuerdo. Despojar de su connotación primera y política la tela, y darle otra, la nuestra, única.

Y establecer lazos, recuerdos comunes con aquellos que ya nunca nos serán extraños, y que hablarán de nosotros de igual manera que nosotros lo hacemos de ellos al regresar, rompiendo estereotipos aquí y allí.

Viajar es darse cuenta de cuan parecidos somos. Y ese viaje, ese camino, es el único tal y como yo lo veo, para acercarnos a una verdadera unión de culturas, de pueblos que viven de maneras tan distintas, y tan iguales.

4 comentarios:

Gaviota dijo...

Conocer es magnífico, te hace un poco más sabio y "te abre la mente" como se dice por ahí. Pero ¿no sería mejor intentar conocer a quién tienes a tu lado? Es decir, vas a una ciudad, hablas con gente, te relacionas. ¿Y que pasa con aquellos que te rodean día a día? Tal vez merezca la pena prestarles un poco de atención, observar, comunicarte con ellos. Porque lo interesante puede que esté a tu alrededor y no a varios kilómetros de distancia.

Pegasus dijo...

Creo que hay una parte de mi entrada que no te ha quedado clara. :)
Cuando digo "Conocer, desde el convencimiento de que conocer es conocerse, ubicarse dentro del mundo, en relación a él", lo que intento decir es que mi intención es conocerme a mi mismo, mostrarme cosas nuevas, ubicarme dentro de un mundo inmenso y que desconozco.
Y porque de esa manera, al conocerme más a mi mismo, puedo aproximarme de una forma más sincera, más real, a la gente que me rodea, y de la que me rodeo. Aquí y allí.
No sacrifico a quienes tengo cerca por lo exótico de aquellos que encuentro en mi camino. Y no lo hago, porque se que aquellos que dejo en mi pequeño rincón, estarán cuando vuelva. Y mis experiencias nos enriquecen a todos, lo mismo que las suyas me enriquecen a mi.

Gaviota dijo...

Gracias por la aclaración. ¿Sabes qué pasa? Que hace mucho que no leo un texto de carácter filosófico (desde la uni) y no ha sido fácil interpretarlo jeje.
De todas formas, no pretendía hacer un reproche o crítica con este post, ya que cada persona conoce bien el por qué y cómo hace las cosas.
Más bien lo que hice fue dejar reflejado un pensamiento u opinión que me apetecía poner como comentario.
Pero ya se sabe, a veces es difícil poner los pensamientos por escrito.

Ego dijo...

Después de mi última misión en Italia recopilando información para el mando (ver blog), y habiéndo leido este post creo que es bastante adecuado lo siguiente:

"Cuando emprendas el viaje hacía Ítaca debes pedir que el camino sea largo lleno de venturas, lleno de conocimiento.
Debes pedir que el camino sea largo, que sean muchas las madrugadas en las que entres en un puerto que tus ojos desconocían
y vayas a ciudades a aprender de los que saben.
Ten siempre en el corazón la idea de Ítaca.
Has de llegar a ella, éste es tu destino, pero no fuerces jamás la travesía.
Es preferible que dure muchos años, y hayas envejecido ya al fondear la isla, enriquecido por todo lo que habrás ganado en el camino sin esperar que te ofrezca más riquezas.
Ítaca te ha dado el hermoso viaje,
sin ella no habrías zarpado.
Y si la encuentras pobre, no pienses que Ítaca te engañó.
Como el sabio en que te habrás convertido sabrás muy bien qué significan las Ítacas".

Estoy empezando a pensar que es increíble y asombroso de lo que es capaz vuestra especie.

Cierro transmisión.